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Parroquia de Villamediana

Esperanzados hacia la Navidad

Esperanzados hacia la Navidad Iniciamos la marcha alegre hacia la Navidad, la celebración de la venida del Dios del cielo a nuestro suelo.            Vino y viene a buscarnos porque nos quiere, a pesar de que nosotros lo olvidamos.            Y nos quiere, no porque nosotros seamos buenos, sino porque Él lo es.             Pero encontrarlo nos exige pensar en Él y no tanto en nosotros. Para encontrarlo hay que dejar, como decía San Pablo, las actividades del las tinieblas. Hay que dejar el pecado, el mal, porque ahí no puede llegar Dios, ahí no puede actuar, porque Él es el bien.            Estas cuatro semanas de adviento no invitan a pensar en ese Dios cercano, pero oculto. Nos invitan a esperar de Él la fuerza para el bien, la serenidad, la paz. Estas cuatro semanas nos invitan a “estar en vela”, es decir a orar. Y orando veremos lo que nos estorba y podremos recibir el perdón. El adviento es tiempo de conversión, es tiempo de vuelta al bien, de reconciliación con Dios. El adviento es ocasión propicia para apaciguar la conciencia y limpiarla. Tiempo también para revitalizarla, pues a veces se adormece y no nos señala el pecado. El adviento es tiempo de encender luces en la conciencia, dedicando tiempo a la reflexión, a la penitencia, a hacer el bien.             En este tiempo, el Papa, nos he escrito una hermosa carta invitándonos a la esperanza: “Salvados por la esperanza” es su título. Se nos ofrece la salvación –nos escribe- en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifica el esfuerzo del camino.            Un lugar –añade- primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios…            No lo olvidemos en estos días de adviento: saquemos tiempo para orar, saquemos tiempo para convertirnos y recibir el perdón sacramental.            Santa María, Madre de Dios y madre nuestra –le decimos con el Papa-  enséñanos a creer, a esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia el Reino de Dios. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino.
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